Esta propiedad destaca por combinar un entorno natural privilegiado y de máxima privacidad con una accesibilidad y cercanía a los servicios excepcionales para este tipo de suelos. Al superar ampliamente los 26.000 metros cuadrados, el terreno ofrece un elevado potencial constructivo dentro del marco de la Ley del Suelo de Cantabria. Esto facilita tanto la rehabilitación integral y el cambio de uso del invernal existente para transformarlo en una vivienda unifamiliar, como la posibilidad de solicitar la autorización ante la CROTU para una nueva edificación gracias a la gran extensión de la parcela. A diferencia de otras fincas rústicas totalmente aisladas, su proximidad al núcleo urbano de Gisma